Una de las sorpresas que te espera cuando llegas a Covarrubias es la estatua de Kristina de Noruega frente a la Colegiata. Allí, hierática en su cuerpo de bronce, parece mirar a los visitantes, adornada casi siempre por un ramito de flores.

Y esta es su historia: La princesa Kristina de Noruega, hija del rey Haakon Haakonson, llegó a Castilla; se supone había venído para casarse con el rey Alfonso X el Sabio -que no tenía descendencia con su esposa doña Violante, y ardía en deseos de repudiarla y tener un heredero-, pero a su llegada, la reina doña Violante iba a ser madre. ¿Que hacer con la infanta noruega y con el pacto con el rey Haakon?. Rapidamente, la dieron a elegir entre los hermanos del rey Alfonso, eligiendo ella -guiada por el propio rey- al infante Felipe, casandose el día 31 de Marzo de 1258 en Valladolid.