De Forges en El País.
Yo creo que sí, que lo mejor va a ser dejarlo de una vez....
Para esto es útil la lectura, escribir, hacer crucigramas y sudokus y escribir “e-mails” a los amigos; porque lo de escribir cartas ya está en desuso, y lo de llamar por teléfono, además de caro, siempre te equivocas a la hora de buscar la más apropiada, y casi siempre molestas.
El señor mayor, con el as y un pañuelo blanco al cuello que sale por encima del cuello de la gabardina; sus manos arrugadas y sus lentes que tiene que subirse con el dedo índice para que no resvalen por encima de la nariz. La joven con un “piercing”en la nariz, botas militares negras y móvil con la música a todo volumen que se sienta en el asiento de al lado, mientras su novio con gafas oscuras y peinado con cresta no para de mandarle besitos disimuladamente. La señora con el cochecito de su nieto que tiene que darle una galleta para que se esté quieto. “¿Por favor, señorita, va a salir en la próxima?” El cantautor sudamericano con un carrito en el que porta un altavoz, y una flauta iniciando el “Cóndor pasa” mientras los pasajeros no saben dónde mirar. Ese chico que debe ser aún estudiante con su anorak, sus pantalones vaqueros y su mochila de donde saca un libro para abstraerse durante todo el trayecto. La chica del andén de enfrente que parece desdibujarse cuando arranca mi tren. “Próxima estación Sol. ¡Atención parada en curva, tengan precaución para no introducir el pié entre el vagón y el andén!”