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Según nos cuentan, este hombre de sólo 44 años vive con su madre en un diminuto apartamento de San Petersburgo, y asegura que "lo tiene todo y no necesita dinero".
Ya ha renunciado a varios premios en metálico y ahora, dicen, está intentando demostrar matemáticamente la existencia de Dios.
En estos tiempos en los que impera el capitalismo más salvaje, y nos encontramos con personajillos dispuestos a todo para hacerse con el dinero de los demás, creo que es encomiable la vida y la obra de este hombre. No sé si va a conseguir demostrar con los números que Dios existe, mientras tanto, quiero rendir homenaje a este verdadero “eremita” del siglo XXI.