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miércoles, 21 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".11 Y FIN

Capítulo X: Volver a empezar.


- Vamos, despierta... son las cinco de la mañana y te tienes que marchar antes de que vuelvan los chicos...
- Pero, ¿por qué..? si estamos casados...
- Te confundes, cariño,... ¿ no recuerdas unos papeles que nos mandaron nuestros abogados ?... pues dicen todo lo contrario... lo que hoy hemos hecho, técnicamente, no es más que un adulterio mutuo... y a mí me iba a dar mucha vergüenza que mis hijos me cogiesen en flagrante adulterio... aunque fuese con su padre...
- Mañana hablaremos de eso... ahora tengo mucho sueño...
- Nada de eso... tú te marchas ahora mismo... y lo que ha ocurrido hoy no cambia nada... es más... me gustaría que nadie se enterase... Nosotros estamos divorciados... y esto no ha sido más que una aventurilla... agradable, si... pero eso... una aventurilla...
- Pero ¿qué dices...? Yo creía que ya estaba todo solucionado...
- Vamos a ver... ¿ tú te crees que con decir lo siento... con un par de raciones y unas cervezas, con dos entradas compradas en la reventa para ver una película inaguantable y un revolcón... que sí... que ha estado bien... incluso... muy bien...¿ tú te crees que con esto se pueden borrar los más de diez meses que me has hecho pasar...?
Las cosas van a seguir como hasta ahora... si algún día te "regalan" otras dos entradas para un estreno... me llamas y a lo mejor podemos repetir la experiencia... que... es cierto... me ha gustado...pero ahora, cariño, a tu casita... no te acompaño porque ya sabes el camino... y no se te olvide cerrar la puerta de la verja...
Mientras se vestía la contempló cómo se rebullía entre las sábanas haciendo que dormía y cuando iba a salir de la habitación ella se incorporó y le envió un beso con la mano.
Y la situación entró en una lenta dinámica en la que los niños opinaron que no les parecería mal un arreglo entre sus padres... Jose consiguió que le "regalasen" entradas para un par de estrenos con resultados positivos... incluso podríamos decir que muy positivos para ambas partes...sus socios admitieron que podrían ver con buenos ojos una vuelta a la situación anterior... Así que después de un año y dieciocho días después de haber firmado la solicitud de separación de mutuo acuerdo ante el Juez correspondiente, Matilde y Jose decidieron que podía ser el momento para volver a empezar...

Epílogo.

Don Inocente Pachón, el padre de Mati, que había seguido con desasosiego y tristeza todas las vicisitudes de la separación de su hija, intentando que su pobre mujer no fuese demasiado consciente de la situación para evitarle un disgusto que podría se fatal para su delicada salud, despedía, en la puerta, a su hija que había venido para darle la buena noticia de que todo se había arreglado y que volvían a vivir juntos como una verdadera familia y que todos estaban muy contentos...
Cuando se marcho su hija, quedó esperando a que llegase su mujer, que, como todos los días había ido a clase de cerámica...
Y sin saber por qué se acordó de aquel día, hacía más de veinte años, cuando sentado en su sillón esperaba que el telediario diese el tiempo que estaba haciendo en el norte de Europa, porque su hija estaba por allí en viaje de novios, y como en aquel día, Inocente se seguía haciendo la misma pregunta:
¿ Y, realmente, era necesario todo esto...?


FIN DE LA NOVELA CORTA.
¿OS HA GUSTAD0?

¡Ahora nos vamos a dar unos días de vacaciones!

lunes, 19 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".10

Capítulo IX : Cualquier tiempo pasado fue mejor.


Después de la peligrosa experiencia vivida con la hija del carnicero, Jose decidió no tener más aventuras con personas conocidas y se dedicó a frecuentar los salones de baile más de moda en los que consiguió una buena cosecha de ligues... aunque de ninguno de ellos estaba demasiado orgulloso... y, desde luego, no era como para presumir ante los amigos...
Primero fue una solterona con cincuenta y ocho años - aunque realmente no los aparentaba - que no descansó hasta que no le prometió que iría con ella al pueblo para la fiesta de la patrona el próximo mes de agosto...
Luego, una casada ninfómana que al segundo pasodoble ya le propuso irse a la cama a un hostal que estaba a la vuelta de la esquina y ante su negativa, le insistió en hacerlo allí mismo, en los lavabos...
Después una mujer de cincuenta y tantos que había enviudado hacía veinte y que le aseguró que era la primera vez que iba a un lugar como ese y que, como debía ser verdad, no paró de llorar en toda la noche...
Y su última experiencia, por ahora, que había sido la más traumática. Ya se había fijado en ella varias noches. Era una chica bastante más joven que la media de las mujeres que se pueden ver en esta clase de salas. Era alta, con un cuerpo bien proporcionado, de rubia cabellera que le descansaba sobre los hombros... tenía bastante éxito entre la concurrencia y casi siempre salía del baile al poco tiempo, acompañada por hombres distintos cada día.
- Será una putilla...
Había pensado Jose las otras noches... pero aquel día llegó algo antes y allí estaba ella, sentada en la barra ... y sola. El cogió un taburete y se sentó al otro lado de la barra. Pidió un güisqui con hielo mientras disimuladamente no dejaba de observarla... Ella se levantó y sin dejar de mirarle provocativamente se dirigió a él.
- ¿Me invitas?, guapo...
- ¿Qué tomas?
- Lo mismo que tú...
- ¡Camarero...! otro de lo mismo... ¿Cómo te llamas?
- Yenny...
- Si digo... que... ¿cuanto?
- No te confundas, cariño, yo no soy de esas... lo mío es puro vicio...¿ Por qué no bailamos...?
Estaban tocando lo de "bailar pegados" y ella se lo había tomado al pie de la letra... después vino lo de "bésame mucho" y si se descuida, a Jose casi le tienen que poner respiración asistida... y tuvo la suerte de haberle invitado a ir a un sitio más íntimo... porque cuando salían por la puerta la orquesta atacaba los primeros compases de "Devórame otra vez..."
Cuando llegaron al coche que estaba aparcado en una de las calles cercanas y que a esas horas estaba totalmente desierta, ella tomó inmediatamente la iniciativa y se apresuró a desabrocharle los pantalones... El, que nunca había visto demasiado bien que la mujer se le adelantase , lanzó también su ofensiva directamente a las partes más íntimas de su ardorosa acompañante....
- Pero... ¿qué es esto...?
Y eso era.... pues que Yenny en realidad se llamaba tambien Pepe y que, con su manía de hacerlo sólo por puro vicio, aún no había ahorrado lo suficiente para completar su fantástica transformación que externamente era ya un indiscutible éxito.
Después de tanto fracaso, desde luego sin quererlo reconocer abiertamente, aquella mañana se sinceró con su socio...
- Esto del divorcio es un atraso... No me puedo concentrar... me encuentro solo...No estaría mal que Adela y tu os las ingeniáseis para organizar una cena con Matilde... como si fuera cosa vuestra... ya sabes... os lo iba a agraceder...
Por su parte, a Matilde, lo del cubanito... sí, con el que su amiga Carmencita... hasta seis veces.... pues nada... que ni una... un verdadero desastre... y no es que ella no pusiese nada de su parte... es que era un niñato sin experiencia... Y llegó a la conclusión de que lo que le pasaba a la Miguelañez era que tenía tanta fantasía como ganas de hombre y cualquier cosa le parecía excepcional....
Así que aquella tarde llamó por teléfono a su amiga Adela... y le dijo que a ver si Manolo y ella se las ingeniaban para organizar una cena con Jose... como si fuera cosa de ellos... ella ya sabía... y que se lo iba a agradecer siempre...
Aquel sábado, Manolo y Adela estaban disfrutando... Ni Matilde ni Jose conocian que también el otro había sido el instigador de la cena y, por lo tanto, ambos se mantenían en una posición altamente inestable mezcla de dignidad ofendida y claudicación vergonzosa.. Se merecían esta pequeña satisfacción porque ellos habían sido los que más habían tenido que aguantar en la separación...
Pero la reunión fue un fracaso total... Es posible que la misma tensión a la que los dos estaban sometidos... es posible que la presencia de sus amigos que conocían demasiado bien todo lo ocurrido.... quizás el amor propio... o la íntima e inconfesable vergüenza de sus aventuras más propias de adolescentes inexpertos que de personas sensatas... El caso es que casi nadie abrió la boca para hablar... Tan sólo un "te sienta muy bien ese corte de pelo" que Jose aventuró después de la tabla de quesos, y que Matilde volvió a traducir por aquello de "estás muy buena" para sus adentros... y un "los niños están bien" que Mati dejó caer cuando servían los postres y que Jose quiso interpetar como " A ver si llamas a preguntar por ellos y así podemos hablar con tranquilidad sin la presencia de extraños, aunque sean amigos..." Aunque le quedó la duda de si su traducción era literal o demasiado libre...
El caso es que los pobres anfitriones y promotores desinteresados del evento hubieron de lamentar, por enésima vez, lo gilipollas que eran Jose y Matilde... aunque fuesen sus socios... y amigos.
Durante las dos siguientes semanas la obsesión de Jose era rememorar las palabras de Matilde... Sí, cuando dijo lo de "los niños estan bien" lógicamente quería decir otra cosa... porque ella sabía que él había visto a los chicos dos días antes... además había dicho "niños" y ya no eran niños...con lo cual estaba queriendo decir que recordase los buenos tiempos en que sus hijos todavía eran niños... No había la menor duda... ella quería que la llamase... al fin y al cabo era él quien estaba en la obligación de dar el primer paso... porque.. ¡qué coño! ella tenía más razón que un santo...
-¿ Matilde..? Sí, soy yo, Jose...
- Dime...
Su voz le sonó a ella misma demasiado cortante... y procuró dulcificarla un poco.
- ¿Qué quieres...? ¿ Pasa algo...?
- No, no pasa nada, que me han regalado dos entradas para el estreno de la última película de Woody Allen y como sé que te gusta... he pensado que podíamos verla juntos... y hablar de los chicos... Bueno... ya sabes....
- Vale...
- ¿ Vale... sí..?
- Sí, vale... ¿para cuando son...?
- Para el sábado a las diez de la noche... Yo paso a recogerte a las ocho... Ponte guapa... ¡Qué tonto soy..! ¡Tu siempre estás guapa...!
Cuando colgaron el teléfono los dos se quedaron como congelados durante, por lo menos, un par de minutos... Sus mentes se habían quedado en blanco... Después de más de diez meses de continuas y mutuas descalificaciones, de insultos y de agravios... después de airear sus vergüenzas entre todos sus allegados... de jurarse odio y desprecio eternos... de hacer el ridículo más espantoso como si fueran colegiales descerebrados...después de ponerse en evidencia ante sus propios hijos... de haber dado un disgusto a sus pobres padres que les podía llevar a la tumba... resulta que llama él por teléfono, le miente miserablemente diciendo que le han regalado unas entradas cuando las ha tenido que comprar al doble de su precio...y además una película de Woody Allen que no hay quien lo aguante... y como si no hubiera pasado nada...Después de todo... ¿ era posible que fuese así de sencillo..?
Aquel sábado no le puso ninguna pega a Pepito para acostarse en casa de su abuela Asunción, porque así podía quedarse un poco más con sus amigos. Incluso animó a la niña a quedarse a dormir en casa de su amiga Alba cuando saliesen del cine.
Y a las cinco empezó la ceremonia de embellecimiento. Por la mañana había ido a la peluquería...se había retocado las raices y recortado las puntas, se esmeró en perfilarse los rabillos de los ojos y optó por un discreto maquillaje que diese una cierta luminosidad a su rostro... después, delante de su armario, escogió un traje chaqueta color berengena, con falda hasta media pierna y pensó que una blusa siempre daba mayor accesibilidad, en caso de necesidad, que un sueter de cuello alto que era la alternativa... Jose, que no se lo había visto nunca, seguro que recibia una gran impresión que le haría empezar el encuentro en clara desventaja...debajo... un conjunto negro de encaje... monísimo...
A las siete ya había terminado... sólo a falta de ponerse loz zapatos...y para no arrugarse se dedicó a pasearse por el salón.... mientras, Jose, que había ido a lavar el coche, daba vueltas por Rivas para hacer tiempo... y a las siete y cincuenta u ocho minutos hacía sonar por primera vez el claxon de su coche... Matilde tuvo la intención de salir inmediatamente porque hacía diez minutos que ya se había puesto los zapatos, pero se contuvo... cogió el bolso... y esperó ocho largos minutos para hacer su triunfal aparición...
José esperaba, de pié, delante del coche para abrirle la puerta... no estaba seguro de si tenía que besarle o, simplemente, darle la mano... ella se adelantó y con un "hola" sin ninguna entonación especial, le besó en la mejilla antes de tomar asiento en la parte delantera derecha del coche...
Todavía no había mucho tráfico y llegaron pronto a la Gran Via... Como faltaba una hora para que empezase la película entraron en una cafetería y se acomodaron en la mesa de un rincón.
- Dos cervezas... ¿ te apetece un poco de jamón ? ... y una ración de pata negra.. y otra de queso bien curado...
Matilde sólo había hablado lo imprescindible, incluso para decirle que sí le apetecía el jamón lo hizo con una leve inclinación de la cabeza... Podría estar dispuesta a olvidar muchas cosas... pero era necesario dos condiciones; una: que él tomase la iniciativa para pedirle perdón; y dos: que le prometiese que se habían terminado para siempre sus infidelidades... y, bueno, otra más, que él hubiese llegado a estas mismas conclusiones y no fuese necesario decírselo.
- Matilde, estoy avergonzado... no sé cómo empezar... quiero pedirte perdón...
Es posible que después de tantos años de convivencia se llegue a desarrollar una especie de telepatía, por lo que Jose fue cumpliendo con todos y cada uno de los condicionantes que ella exigía como si le hubiesen escrito, previamente, un guión... Cuando llegó al capítulo de promesas le costó comprometerse a la total renuncia a sus tradicionales salidas nocturnas, aunque nada hablo de dejar su costumbre ancestral de insinuarse a cualquier mujer que se le pusiese a tiro... porque pensó que con eso, realmente, no hacía mal a nadie...
Casi se descuidan y cuando llegaron al cine ya habían entrado los invitados famosos y estaba a punto de apagarse las luces para empezar la película... que, aparte de algunas secuencias que hacían honor a la fama de su autor, era, más bien, un poco royo... o al menos eso le parecía a Jose que desde un principio su principal objetivo era lograr meter mano a su ex... con sumo cuidado, por supuesto, ya que no se podía arriesgar a perder las posiciones conseguidas con tanto esfuerzo... Enseguida se dió cuenta que atacar por la parte baja era una misión casi imposible puesto que la falda larga, al sentarse, había cerrado cualquier acceso medianamente transitable para llegar al objetivo apetecido... primero dejó caer su mano sobre su pierna... sólo fueron décimas de segundo porque ella se apartó como sin darse cuenta... luego le pareció que ella se recogía un poco la falda como para facilitar la maniobra... pero no fueron nada más que vanas expectativas puesto que todos los caminos permanecieron sellados... de pronto, un movimiento "enemigo" le alertó de una posible via de ataque..
- Hace un poco de calor aquí, ¿ no ?
Y se hechó hacía adelante para quitarse la chaqueta dejando al descubierto la blusa blanca que casualmente tenía desabrochados los dos primeros botones... Se colocó la chaqueta encima de las piernas con lo que había quedado totalmente bloqueado el flanco sur...
Cuando se iluminaba la pantalla le pareció ver, entre los botones desabrochados de la blusa, que el sujetador era de color negro y entonces todos los esfuerzos estratégicos se volcaron en el frente norte, para verificar esta información...lo que no pudo lograr hasta después de terminada la película cuando, ya con las luces de la sala encendidas, le ayudó a ponerse la chaqueta...
- ¿Te apetece tomar algo..?
- No... con el jamón y el queso ha sido suficiente... llèvame a casa...
En el camino de vuelta los sentimientos de Matilde se debatían entre dos polos opuestos... era verdad que le había pedido perdón... que le había prometido que no habría más aventuras... que parecía realmente arrepentido... pero era demasiado el daño que le había hecho... se merecía un mayor castigo... pero por otra parte, su corazón palpitaba como cuando tenía veinte años... incluso le estaban subiendo un sofoco que no estaba muy segura si era efecto de la menopausia o la excitación de la posibilidad de un inmediato encuentro amoroso...
- Si quieres pasar... los chicos se van a quedar a dormir fuera...
Y los acontecimiento se precipitaron... la bandejita de pasteles quedó intacta sobre la mesas... a las dos copas de anis dulce sólo les faltaba un pequeño sorbito... la blusa blanca que se cayó al suelo confirmó, sin ningún género de dudas, que estaba en lo cierto en cuanto al color de la ropa interior de Matilde... que, aunque había dejado a mano el camisoncito trasparente, consideró que no era imprescindible su utilización... y después... José, que siempre había sido un virtuoso en las manualidades, se esmeró en la manipulación de las zonas erógenas de Matilde quien, a los pocos minutos, no tuvo que emplear ninguno de sus conocimientos interpretativos para que el ego de Jose quedase plenamente satisfecho de su habilidad amatoria...
- Digo, Jose, que, después de todo lo que ha pasado, tenía razón Jorge Manrique cuando dijo aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor...

sábado, 17 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".9

Capítulo VIII: Sólo se vive una vez.


- Matilde, esta noche, te pones lo mejor que tengas... sí, sí.. incluido lo que te compraste en casa de mi amiga... no mujer, el camisón no...Sí, eso es... he quedado con un chico que conozco y se va a traer a un amigo... Paso a recogerte con el coche... porque vamos a cenar a la carretera de Burgos... luego a bailar un rato... y después... lo que salga...
- No sé si debo... además no tengo ánimos para meterme ahora en jaleos...
- ¿Quien habla de jaleos..? Vamos a cenar... a bailar... y a pasar un rato agradable con unos caballeros... que tampoco quieren ninguna clase de jaleos... Así que déjate de prejuicios trasnochados y empieza a arreglarte porque te queda menos de una hora....
El amigo del conocido de su amiga Carmencita se llamaba Daniel, tenía cuarenta y ocho años, divorciado y ejecutivo de un conocido despacho de asesoramiento fiscal. Su aspecto cuidado: traje impecable color azul, camisa de rayas finas con fondo rosa y corbata lisa de color salmón, peinado hacia atrás con gomina y una gafa pequeña con montura dorada...en su muñeca izquierda un "Maurice Lacroix" de oro no demasiado ostentoso...de hablar pausado y cuidados ademanes... bueno, el vivo retrato de lo que podría ser la antítesis de su, ya, exmarido...
Buen conversador... durante la cena se tocaron infinidad de temas... política...economía... teatro... música... cotilleos... ¡sabía todos los "secretos" de los famosos!
- No, no es cierto... el otro día Miguel... sí claro... Boyer... me lo desmintió personalmente....
- Pues yo había leido en "Diez Minutos"...
- No lo creas... no es cierto....
Además era un buen bailarín. Como a Jose no le gustaba bailar, a ella casi se le había olvidado... aquella noche... en sus brazos... volvió a sentir la agradable sensación de flotar en el aire como sustentada por las notas sensuales del bolero que interpretaba la orquesta...
Como su amiga estaba impaciente por volver a experimentar su capacidad multiorgásmica desapareció con su acompañante y Daniel se ofreció cortesmente para acompañarla a casa
- ¿Quieres que vayamos antes a algún sitio?...no quiero forzarte... lo que tu quieras...
Aunque, lògicamente, su amigo le había puesto al tanto de la situación de Matilde, en ningún momento hizo menciòn al tema y fue extremadamente delicado para no insinuar nada que pudiese , ni ligeramente, molestar a su acompañante.
- Gracias por todo, Daniel... hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien.. No te invito a entrar a casa porque están mis hijos durmiendo... de verdad, muchas gracias...
- No.., gracias a tí, Matilde... Eres un encanto de mujer... que no es fácil encontrar en los tiempos que corren... Te llamo cualquier día de estos...
Se había bajado del coche para abrirle la puerta... tomó su mano para ayudarla a salir... se la besó suavemente...y permaneció de pié hasta que ella cerró tras de sí la puerta de la casa...
Aquella noche se puso el camisón trasparente que ahora le sentaba infinitamente mejor y abrazada a la almohada le parecía flotar entre las nubes mientras una orquesta de violines dejaba escapar la tibia melodia de aquel bolero... y era como si él le dijese alla a lo lejos: "Si tú me dices: ven... lo dejo todo..."
Y ella de dijo "ven" a la semana siguiente y no es que él lo dejase todo... pero venir..sí vino. A la cena y al baile, en esta ocasión sin la anterior compañía, le siguió una copa de champagne en el apartamento de Daniel... en el que la calefacción tenía unos grados de más que invitaban a despojarse de esas prendas ahora tan molestas... con la tercera copa cayo también la falda y antes de la cuarta el sujetador descansaba en el respaldo de una silla...
Daniel, buen bailarín, conversador ameno e ingenioso, de refinadas maneras y de hablar pausado, en su quehacer amatorio era también... pausado. Sus prolijos cortejos más propios de un pavo real estaban empezando a desquiciar a la pobre Matilde, acostumbrada a la rápida fogosidad de Jose... lo de escrutar todos los rincones de su anatomía no estaba del todo mal... pero es que ya era la quinta vez que empezaba a acariciar el dedo gordo de su pie derecho y el maldito borde del sofá se le estaba clavando en la cadera...así que cuando él dió muestras de estar preparado para la culminación amatoria ella había perdido ya la cuenta de las veces en que su libido había tenido que iniciar la puesta a punto...
Ella para no desanimar a su lento pero animoso amante que daba muestras de una total complacencia consideró que sólo podría considerarse como mentira piadosa el simular un orgasmo prolongado donde sólo había habido una leve sensación placentera...sobre todo cuando pudo cambiar de postura y librar a su cadera del duro borde del sofá.
En el siguiente encuentro Daniel volvió a repetir lo de Miguel...Boyer...,claro está..., y que era mentira lo que decía "Diez Minutos"... le pisó una vez bailando un pasodoble y le confesó que no le gustaba bailar... demasiado... Cuando empezó con el ritual de las copas y las prendas... como a ella le dolía la cabeza cuando bebía champagne... no dudó en despelotarse de una vez y, obviando los preliminares, pasar a la ofensiva final con tal vehemencia que el amante pausado, aquel día, podría haber recibido el sobrenombre de "turbo-man", con gran disgusto por su parte porque siempre había sido partidario de alargar los momentos de placer, aunque reconocía que la experiencia había ganado en intensidad, es posible que, porque Matilde no había necesitado añadir demasiado teatro para hacer creible su climax.
El caso es que la tercera vez se espació un poco... y cuando, en la cena, Daniel iba a contar el categórico desmentido de Boyer - al que èl llamaba siempre Miguel - a las informaciones de las revistas, Matilde empezó a crearse un inoportuno dolor de cabeza que iba hacer imposible no solo el últerior baile, sino incluso, con todo el dolor, también de su corazón, la copa y el maraton erótico en el coqueto apartamento del ejecutivo en el que había un sofá poco confortable para los juegos amorosos.
- Hola, amor, soy Amparito...
- Hola, Amparo... ¿ son ya las cinco y cuarto ?... Perdona.... dime..
- No, que... hace ya una semana que no salimos... si quieres quedamos en tu piso....
- Es que hoy tengo trabajo atrasado...y voy a salir tarde de la oficina...
- Dime a la hora que vas a terminar, me paso a recogerte, y después tomamos algo por ahí.
- De acuerdo, te espero en la puerta de la oficina a las siete y media...
Jose ya estaba de Amparito hasta la coronilla... Y no sólo porque, si fuera por ella, tenían que salir todos los días, sino que le había llegado hasta pedir explicaciones de dónde iba cuando no quedaba con ella...Y estaba decidido a cortar por lo sano... A sus años no estaba dispuesto a que le mangonease nadie... y menos esa comehombres insoportable... ¡con lo mal acostumbrado que había estado durante toda su vida de no dar explicaciones a nadie..!
- Mira, Amparo, no estoy preparado para asumir el compromiso de una relación... reconoce que hace todavía muy poco tiempo de mi separación... mis hijos...en fin, te agradezco, no sabes tú cómo, los estupendos días que hemos pasado recordando los viejos tiempos... me gustaría conservar tu amistad... pero ahora... no... no me puedo comprometer...
Amparo era inteligente y sabía muy bien cuando debía abandonar una causa imposible... por otra parte, también se había convencido que el hijo del tendero, del que estuvo un "poquito" enamorada cuando era casi una niña, había cambiado tanto que era mejor guardar la romántica imagen de aquel jóven simpático, pícaro y dicharachero con el que su padre quería casarle...
- Jose, no sabes la alegría que me das. Mira yo también me he dado cuenta que lo nuestro no tenía futuro... pero no quería hacerte daño... así que me alegro de que tú también hayas llegado a la misma conclusión...
Ella, desde luego, lo que no podía admitir es que nadie la dejase tirada... ¡hasta ahí podíamos llegar..! Pero no quería romper del todo las relaciones, porque, en eso Jose tenía razón, hacía muy poco tiempo de su separación y es posible que su ofensiva hubiese sido algo precipitada y, a lo mejor, dentro de unos mesecillos....
- Nada, Jose, que me quitas un peso de encima... Vamos a celebrar que seguimos siendo amigos... yo pago la cena... y tu me invitas a una copa en tu casa... como despedida...
- Mira, Carmencita, simpático si es simpático, elegante... también y muy fino y educado... y ya sé que es un buen partido... y que parece que le gusto...pero es que es un poco "plasta"... y como amante... digamos que... lento... muy lento...
Y Matilde, ante el regocijo de su amiga, le contó detalladamente sus dos encuentros con "turbo-man".
- Pues el pobre no para de hacer elogios de tu sensibilidad y de lo bien que os compenetrais...
- Com-pe-ne-trar... com-pe-ne-trar... sí... pero muy despacio...
Y las dos amigas rieron con ganas cuando Matilde iba separando fonéticamente las dos primeras palabras de la frase mientras guiñaba el ojo a su amiga.
- ¿ Qué quieres que te diga ? Pues que tienes razón...que has tenido mala suerte... que para una vez que te decides a tener una aventura te encuentras con un estirado pedante... y además a cámara lenta...
De nuevo las dos amigas rieron divertidas...
-¡ Si es que el único placer fue quitarme del borde del sofá...!
- ¿Y tu crees que él se tragó lo de la simulación del orgamo...?
- ¡Totalmente..! ya sabes que estoy bien dotada para el teatro... además que ya tenía una cierta experiencia... para estimular el ego... del cerdo de mi ex, que después de no preocuparse demasiado de mí, tenía la desfachatez de preguntarme si me lo había hecho bien....
- ¿Sabes lo que te digo..?
Cuando su amiga decía ésto, Matilde se echaba a temblar...
- Te voy a presentar a un cubanito que conocí hace unos meses...
- ¿El de las seis veces...?
- Si, sí... ese... porque tú también tienes derecho... y además... sólo se vive una vez...

jueves, 15 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".8

Capítulo VII: Tengo que rehacer mi vida.


El 18 de septiembre, miércoles, a las doce de la mañana era el día fijado para firmar ante el Juez de Familia la demanda de divorcio, de mutuo acuerdo. Los abogados habían redactado los cuadernos particionales de la sociedad de gananciales y sólo faltaba el trámite formal de la firma en el Juzgado. Los letrados les habían preguntado si estaban totalmente seguros del paso que iban a dar y que aún era tiempo de rectificar, con la negativa rotunda por ambas partes.
A las once y treinta y ocho minutos Jose saludaba al Sr. Castillo que llegó en taxi a la puerta de los Juzgados. Quince minutos más tarde, en otro taxi, llegaban Matilde y su abogada.
Hasta que las dos mujeres no llegaron junto a ellos Jose no las reconoció... en realidad a la abogada sólo la había visto en una ocasión, pero Matilde... no... no podía ser... era cierto que no la veía desde hacía dos meses... pero este cambio...
Efectivamente en sólo dos meses a cualquiera le parecería increible el cambio que se había producido en esta mujer. No sólo eran los más de quince kilos que había perdido... ni el atrevido corte de pelo... ni el porte juvenil que le daban los pantalones de lino de un color azul pavo real y una blusa color turquesa semitrasparente que resaltaba los bordados del sujetador... ni esa gafa de sol a juego con su atuendo... ni el bronceado uniforme de todo su cuerpo... era... un no sé qué misterioso que emanaba de todo su ser... cualquiera que no estuviera al tanto de su situación podría haber dicho que era. la felicidad...
Pero no, era otro sentimiento mucho más fuerte... era el despecho y su deseo de venganza... Ahora se iba a enterar de lo que ella era capaz ...ese calvo grasiento...
Porque el aspecto de él era más bien deplorable...No le había dado tiempo a recoger el traje de la tintorería y tuvo que ponerse uno que se le había quedado un poco estrecho... porque una parte de los kilos que había perdido ella, se los había "encontrado" él... y es que ya se sabe... comiendo de restaurante y cenando bocatas... la camisa necesitaba un pequeño planchado y la corbata lucía una pequeña manchita que, desde luego, casi no se notaba si no te fijabas mucho...
Después de dar la mano a la abogada, hizo intención de acercarse a besar, a modo de saludo, a la que todavía era su esposa, pero ella le evitó con un "hola" distante sin variar el gesto serio de su cara, que sólo se dulcificó cuando tendió la mano al abogado. Aunque exteriormente ni uno solo de sus músculos lo delató, sí que sintió una íntima satisfacción cuando a su marido, sin poderlo remediar, se le escapó:
- Matilde, ese peinado te sienta muy bien...
Que ella sabía que, más o menos, podía ser la traducción de "qué buena que estás" y a lo que contestó con la total indiferencia del silencio.
- Si os parece vamos a subir, que al Juez no le gusta esperar...
Ninguno de los dos hablo. Los abogados hicieron los comentarios pertinentes y a indicación del señor juez se limitaron a firmar los documentos. Después se marcharon sin dirigirse la palabra... así de triste y de fria terminaba su...
Cuando llegó a casa estaba muy triste. Le conocía muy bien y sabía que le iba a costar mucho el superar el impacto que le había hecho su nueva imagen y su actitud de suficiencia y seguridad. Sabía que su ego machista iba a sufrir porque ahora no tenía ya tanta seguridad de que ella no pudiese conseguir otro hombre... Y estaba triste... muy triste... porque le había dado lástima de verle tan calvo... tan gordo y tran grasiento... Se miró al espejo y se vió más jóven, más guapa, más esbelta... se gustó... pero no estaba más contenta... hoy estaba, realmente, triste....
Y la rutina de la vida se fué instalando en sus quehaceres. José se involucró más, si eso era posible, en los asuntos de la empresa. Su carácter se había ensombrecido y había perdido lucuacidad. En la oficina apenas si dedicaba una palabra innecesaria a su secretaria quien, a simple vista, seguía manteniendo su alegre carácter en la relación con sus jefes y nadie había detectado ni el más mínimo de los cambios en su conducta a raiz del incidente que ninguno de los dos afectados tenían la menor intención de que fuese conocido.
Por su parte, Matilde, se convenció a sí misma que tenía que recobrar el tiempo perdido en la dedicación a sus hijos, y volcó todos sus recursos en atender hasta sus más leves deseos sin necesidad de que los llegasen a plantear.
Pepito, en un principio, vió complacido cómo empezaba a recibir de su madre un cariño nunca experimentado y su caracter pusilánime se empezó a reforzar, con lo que, si hasta entonces, era un niño insoportable, ahora había que odiarle por necesidad.
- Mamá, cúanto había echado de menos estas muestra de cariño que tanto me reconfortan...
- Sí, hijo, soy consciente que mi dedicación a la empresa os privó de la ternura que sólo una madre es capaz de dar... pero, pienso, Pepito, que ya va siendo hora que empieces a asumir un poquito de responsabilidad y a tomarte en serio tus estudios... porque es la tercera vez que repites curso...
Así que, pasados los primeros días de efusiones cariñosas, como los reproches empezaban a ser más frecuentes que los mimos, el "niño" empezó a sentirse menos cómodo con eso de tener a mamá tan pendiente de él.
- Digo, mamá, que casi era más cómodo cuando tú te dedicabas a trabajar y no nos hacías tanto caso.... ahora casi... me estás abrumando...
Con Margaritina era distinto. La niña siempre había tenido un carácter más fuerte y había asumido la situación con una mentalidad casi adulta. Aunque no tenía una información detallada de todo lo ocurrido sí conocía lo esencial y, a punto de cumplir los diecisiete años, no tuvo la menor duda en apoyar incondicionalmente a su madre.
- Mamá, todos los hombres son unos machistas y sólo piensan con los...
- Por Dios, hija... no digas ordinarieces... tu eres muy pequeña todavía y no debes decir esas cosas... además es tu padre... y le debes un respeto...
- Vamos, mamá... que ya soy mayor... y lo que quiero decir es que tienes toda la razón y que hay que dar un escarmiento, de una vez por todas, a esos cerdos...
- ¡Margarita!
- Bueno, vale... Pero tu, lo que tienes que hacer, cuando recibas los papeles del Juzgado, es olvidarte de mi padre, y buscarte un buen ligue...
- ¡Basta ya! Estas no son conversaciones para una niña con su madre....
Aunque, realmente, no era ésta la conversación más adecuada entre una niña de dieciseis años y su madre, aunque estuviese a punto de recibir la sentencia de divorcio, Matilde pensó que su hija podía tener razón, y que era el momento de empezar a plantearse una serie de cuestiones.... muy importantes.
Ella, aún, era joven, su aspecto, ahora, había cobrado un evidente atractivo y no había que renunciar a nada... Su situación económica se podía calificar de "estable" y, a lo mejor, era el momento de disfrutar de esos años, pocos, que le quedaban de madurez plena... Y ¿por qué no podría encontrar a un hombre que supiera apreciar todo esto y con el que compartir el resto de su vida..?
Jose había intentado encontrar entre sus antiguos amigotes algún acompañante para sus nuevas, y cada día más frecuentes, correrías nocturnas. Con Manolo no podía contar por el férreo marcaje a que era sometido por Adela después de los recientes acontecimientos acacecidos. Ni Justo, ni Evaristo... ni Rodrigo... bueno, nadie de sus antiguos conocidos estaban en la situación adecuada para acompañarle... Con lo que sus salidas terminaban indefectiblemente en excursiones solitarias de excesos etílicos... o sea, que la mayoría de las noches terminaba cogiendo una buena merluza....
- ¿Edgardo José...?
- Si, sí, soy yo...
- ¿No me conoces...?
No le podía conocer... Habían pasado treinta años... Si le llamaba Edgardo José debía ser, como mínimo, de la Universidad... y la voz femenina no tenía ningún acento especial...
- Pues, no... lo siento... pero no te conozco...
- Soy Amparito... Sí Amparo... la hija de Fausto el carnicero... que tenía el puesto junto al de tus padres...
Efectivamente, era Amparo... la que había celebrado la boda en el Melía... y con la que había salido varias veces antes de conocer a Matilde...
- Pues nada, que me encontré el otro día con tu madre y me contó lo tuyo... y como yo en eso soy una experta... porque también me separé hace dos años... me dije: voy a llamarle, nos vemos y recordamos los buenos tiempos...
- Pues no veas la alegria que me da el que te hayas acordado de mi... porque ya sabes que en estas ocasiones se necesita a los amigos...
Quedaron a tomar una copa en la cafetería del Eurobuilding a las siete de la tarde de ese miércoles. Aunque había pasado tanto tiempo los temores de Jose de no reconocerla eran infundados. Amparito había conservado su cara juvenil y un cuerpo que no representaba los cincuenta y cinco años que ya había cumplido. Lucía un traje chaqueta de entretiempo, color gris claro; su larga melena castaña, muy cuidada, con mechas más claras, dulcificaba las facciones de aquella mujer que, sin duda, estaba acostumbrada a dictar órdenes terminantes que esperaba ver cumplidas sin dilacción...
- Hola, Jose...¿ es así como ahora te llaman todos, verdad..?
- Hola, Amparo...
Lo de "Amparito" le pareció demasiado para dirigirse a aquella mujer expléndida y tan segura de sí misma.
Se acomodaron en una mesa junto a uno de los ventanales que daban a la calle. Empezaron recordando los buenos tiempos de su primeros años de juventud... sus "casuales" encuentros en el mercado... aquellas primeras salidas a la discoteca... las bromas de sus padres que hablaban de casarles... y de la aparición de Matilde... de cómo ella había encontrado a su "príncipe azul" y que después de los años había descubierto que ni era "príncipe" ni "azul" sino más bien "rojillo" y que sòlo estaba interesado por la carnicería de su padre... y de cómo pasa la vida... y de los hijos - ella tenía dos parejitas - y de cómo ella, después, se había hecho cargo del negocio familiar... y de lo dificil que es para una mujer tener a raya a los empleados... y lo sola que se encontraba porque sus hijos eran unos egoistas y sólo les interesaba vivir bien... y de la buena posición económica que ambos disfrutaban gracias a su esfuerzo...y de lo bien que se lo estaban pasando recordando aquellos tiempos... y de lo buena que estaba ella... y de lo bien que le sentaba aquella chaqueta sastre... y de lo finas que tenía las manos
Una hora más tarde, ya en la habitación del quinto piso del mismo edificio, él seguía alabando su figura... el fino torneado de sus piernas...la sedosidad de su pelo... y la turgencia de esos pechos que más parecían de una chica de treinta años...
Luego... la verdad es que ninguno de los dos quedó demasiado satisfecho de esta primera experiencia aunque, por supuesto, ninguno de los dos lo manifestó, sino, más bien, todo lo contrario y se prometieron que se tenían que volver a ver para repetirlo..
A partir del día siguiente, todos las tardes, indefectiblemente a las cinco y quince, sonaba el móvil de Jose:
- Hola, amor, soy Amparito...
Aunque en los encuentros posteriores habían logrado una mayor gratificación sexual y para ella hubo, incluso, el descubrimiento de sensaciones antes no experimentadas que reforzaron el sentimiento machista de él; a las pocas semanas, el constante acoso a que le estaba sometiendo empezò a debilitar la primitiva sensación de satisfacción que este aventura había obrado en nuestro protagonista.
- Es una buena chica - pensaba - que ha tenido mala suerte, como yo, a la hora de encontrar pareja... Es verdad que tiene carácter... no como la panoli de Matilde... tiene buen tipo... aunque ahora tambien Matilde ha cambiado mucho.... sabe lo que quiere y no le importa tomar la iniciativa... debe de tener buena posición porque el negocio de Fausto era bueno y ella parece que lo está llevando bien... en la cama no es mogigata y acepta las "innovaciones"...Claro que, las dos parejitas...No sé...Y además es tres años mayor que yo.. No sé... No sé...Pero, desde luego, con Amparo... o con otra... tengo que rehacer mi vida....

martes, 13 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".7

Capítulo VI: Los hijos, ¿son bienes gananciales?


- Vamos por partes, tu tienes toda la razón y no tienes que renunciar a nada...
Efectivamente, la abogada era un encanto y se le veía buena persona, así que no le costó demasiado trabajo el contarle "con pelos y señales", como ella dijo, todo lo ocurrido.
Su planteamiento era claro: Sólo él era el culpable y además había admitido su adulterio. Por lo tanto, ella no debía de abandonar, por ningún concepto el domicilio familiar; no entrar al trapo en las posibles provocaciones de su marido, y para cualquier planteamiento remitirle a la abogada; debía mostrarse más cariñosa y complaciente con los niños, incluso si se aprovechan para conseguir lo que antes les había negado; nada de aventuras amorosas, ni siquiera salir sola con nadie del sexo masculino, disponer sólo del dinero de su cuenta corriente y no tocar para nada el saldo de la cuenta en común; y sobre todo, muchas discreción y absolutamente prohibido comentar nada de lo que hablasen entre ellas.
- Y ahora, vamos a hacer un inventario de todo lo que teneis...
- Pues, el chalet de Rivas, un apartamento en Gandia, el piso que compró él cuando era soltero...
- Pero que terminasteis de pagar despues de casaros, ¿no?... pues tú también tienes derecho a una parte...
- Mira, si yo no quiero aprovecharme.
- Tu harás lo que yo te diga... tienes derecho y ya te he dicho que no vas a renunciar a nada... Sigue...
- Los coches, los muebles... y, bueno, la empresa...
- ¿Tu conoces bien la situación de la empresa?
- Por supuesto, he llevado hasta ahora la administración...
- ¿Tendrás información contable?
- Sí, claro, guardo en casa todas las copias de seguridad desde el principio, tanto de la contabilidad oficial como de de la contabilidad "b"...
- Eso nos facilita muchos las cosas... Y ¿como está dividido el accionariado
- Mi marido... bueno... él tiene el 25%, yo otro 25% y el otro 50%, Manolo y Adela.
- Esto lo tenemos que estudiar con más calma... ¿tu piensas que los otros socios se podrían aliar con él para dejarte a tí a un lado?
- Hombre, en un principio creo que no... sobre todo Adela... pero Manolo es amigo suyo de toda la vida y en un caso así...¡cualquiera sabe...!
- Debes llamar, oficialmente, al Director General de la Empresa para decirle que, en tanto no se aclare tu situación, vas a interrumpir tus funciones... ¿no habrá problemas con esto?
- No, no creo, Julio, el contable se puede hacer cargo del trabajo con la supervisión de Adela, que conoce bien todos los asuntos...
- Déjame que estudie todos estos datos, voy a intentar valorar los bienes y cuando tenga todo preparado te llamo y nos vemos de nuevo...
- Gracias por todo, Araceli... eres un encanto...
- Y no se te olvide, silencio y, por ahora, nada de aventuras ¿eh?
La entrevista de Jose con el Sr. Castillo, tuvo un desarrollo muy similar. Tenía el abogado casi su misma edad y era un buen conocedor de las debilidades humanas.
- Mira Jose, tenemos que aceptar que presenten la petición de separación alegando tus infidelidades, así que considero que sería mejor hacer un planteamiento de separación de mutuo acuerdo con lo que nos evitamos tiempo y dinero... bueno, si es que tú realmente quieres separarte..
- Sí, sí, yo me quiero separar... ¡se va a enterar esta de lo que es bueno..! Y además quiero que ella sólo se quede con lo imprescindible... como decía aquel entrenador argentino "al enemigo: ni agua".
- Comprendo que ahora estés ofuscado y dolido, pero estos sentimientos no son buenos consejeros... así que me quedo con todos los datos de vuestro patrimonio, estudio la situación... y te llamo...
- Hay que solucionar esto cuanto antes, porque así no se puede vivir...
- Se me está ocurriendo una cosa... Según me has dicho, tú tienes un piso vacio... ¿por qué no te vas a vivir allí tú sólo y así evitais esa dificil convivencia que sólo os va a proporcionar tensiones innecesarias... y puede que hasta algún altercado..? Así los dos tendríais el alejamiento necesario para ver vuestra situación con una cierta perspectiva...
La idea del abogado no le pareció mal del todo. Tenía razón; con poner una cama, un par de sillones y una mesa, como la cocina y el baño estaban instalados, era suficiente para arreglarse durante una temporada... y si se ponía algo a tiro... hasta se podía usar de picadero...
- Pepito, dile a tu madre que quiero hablar con ella...
- Papá, por favor, no me debes mezclar en vuestros problemas, porque ya sabes que todo esto me hace sufrir y puedo caer en otra crisis de ansiedad.
- Vaya por Dios... ¿es que vas a servir alguna vez para algo?
- ¡Qué injusto eres! Ya dijo el doctor que teníais que comprenderme, que mi carácter era débil y necesitaba mucha comprensión...
- Lo que tú necesitas es otra cosa... pero bueno... Margarita, hija, puedes decir a tu madre que necesito hablar con ella...
- Yo últimamente estoy muy sorda y casi no oigo nada... pero creo que, desde hace unos días, para hablar con ella hay que ponerse en contacto con su abogada...
Matilde que había asistido, complacida, a la escena, intervino:
- Hija dile a tu padre que diga lo que quiera decir, pero sin enrollarse...
- Sólo quiero que sepais que me marcho a vivir fuera... me llevo la cama de la habitación de invitados, el tresillo viejo, la mesa y las sillas de la bodega... si quereis saber mis señas... se las preguntais a mi abogado.
El Sr. Castillo tenía razón; para Jose y Matilde fue beneficioso el distanciamiento. El no tener que verse a diario les permitió relajarse y les permitió ver "su" problema con más frialdad.
Jose, por su parte, se estaba adaptando bastante mejor de lo que pensaba a su nueva situación, incluso se había atrevido a freirse unos huevos en un par de ocasiones y había aprendido a "desenlatar" unos callos a la madrileña que le "salían" buenísimos.
Todos sus problemas le habían casi hecho olvidar sus "juegos" con Gloria que desde que trascendió lo de su separación había mantenido un distanciamiento respetuoso que él había agradecido. Pero consideró que ya era hora de retomar la "tarea" que habían dejado a medias y aquella tarde se las ingenió para volver por el despacho sabiendo que ella se había quedado a trabajar, aunque sabía que su socio también se iba a acercar por la oficina cuando terminase una comida con un representante de la Comunidad y habría que darse prisa.
- Hola, Gloria, tú siempre trabajando.
- Hola, Jefe... Ya ves, a ver si termino estos papeles antes de irme de vacaciones.
- ¿Cuando te marchas?
- Pero si ya lo sabes, la semana que viene...
- Disculpame, es que, como sabes, estos días han sido muy ajetreados...
- Sí, ya me he enterado... y lo siento...
- Bueno... nunca se sabe... por cierto, ¿sabes que vivo solo en un piso de soltero?
- No, no lo sabía...
Mintió, mientras le miraba fijamente, como animándole a seguir, y aprovechaba para retirarse el pelo de la cara y así dejar totalmente despejada su explédida delantera.
- Pues cuando quieras te lo enseño...
- ¿Es tan bonito?
- Si tu vienes... entonces sí que estará bonito... porque ahora le faltan los detalles que sólo puede dar una mujer... así que me podías ayudar a decorarlo...
Estaban hablando delante de la mesa de trabajo. El permanecía de pie, enfrente de ella que seguía sentada ante el ordenador, él no se preocupaba en disimular su interés por escudriñar lo más profundo de su escote, lo que a ella no parecía importarle demasiado.
- Si yo no soy decoradora... y además tengo muy mal gusto...
- Eso no tiene mayor importancia... porque si tu quieres... como dentro de poco voy a ser "soltero"... Si lo pones a tu gusto... incluso... lo podríamos compartir....
A Gloria le cambió el semblante. Se puso seria... pero conservó una cierta pícara dulzura en su voz.
- Jose, por favor... yo creía que éramos amigos... Ya te dije que si había que jugar... jugábamos... pero sin compromisos... Si un día se pone a tiro y echamos un polvo... pues muy bien... pero yo no quiero jaleos..
Como él intentó hablar, le tapó los labios con la punta de sus dedos y continuó:
-Calla, por favor, no hables y escúchame... Si ahora nos liamos, ¿cuanto va a durar?... unos meses... un año...¿y después?... después, yo perdería mi puesto de trabajo y tu me olvidarias... con lo que, al final, íbamos a salir perdiendo los dos...
- Pero, Gloria...
- Que no, de verdad, Jose... vamos a dejarlo...
Se levantó, se acercó a él, lo atrajo hacia sí cogiéndole por la cintura y le besó suavemente en los labios:
- Ademas, cariño, no eres mi tipo.
Aquella noche en el dormitorio de aquel piso que había comprado cuando todavía estaba soltero y que había sido el hogar de su familia durante los primeros años de matrimonio, a Edgardo José, al que ahora todo el mundo conoce por Jose sólamente, se le habían roto muchos de los esquemas que habían estado vigentes durante toda su vida... Su mujer quería separse de él... y sólo porque había tenido alguna aventurilla sin importancia. Su hijo era un inútil del que no podía esperar ninguna clase de ayuda. Su hija, aunque aún era demasiado pequeña, sólo le demostraba desprecio... y una chica, que no tenía donde caerse muerta, le había rechazado olímpicamente...a él... y con tanta elegancia que ni siquiera podía enfadarse con ella...
Se miró al espejo del cuarto de baño y esa noche, por primera vez, se vió viejo, gordo, feo y calvo... posiblemente esta noche había empezado a ver la realidad... y no se gustó.
Matilde, por su parte, inició una vida tranquila y relajada ya que sólo tenía que ocuparse de atender a sus hijos... bueno, prepararles la comida y poco más, porque prácticamente no pisaban por casa. Ella se pasaba las horas muertas tumbada en el césped de la piscina y como no tenía mucho más en qué pensar y todos los disgustos de estas últimas semanas le habían hecho perder el apetito, aprovechó para tomarse totalmente en serio lo de la dieta con unos resultados espectaculares no conseguidos, ni por asomo, anteriormente. Había perdido ya diez kilos. La cremas - carísimas - que le habían recomendado en la farmacia también habían ayudado a reducir varios centímetros su contorno y los benéficos rayos de sol también habían contribuido al increible cambio de imagen que estaba experimentando, sobre todo cuando se atrevió a cortarse el pelo y teñírselo de rubio platino. Si bien, prácticamente, nadie estaba siendo testigo de esta transformación ya que, siguiendo los consejos de su abogada, había procurado reducir al máximo su vida social.
Unos días después, le llamó su abogada que fue la primera sorprendida de la expléndida transformación de su clienta.
- No veas lo que me alegro de verte tan bien...
- Pues no creas, la procesión va por dentro... hay días que no paro de llorar...
- Eso es lo único que no debes hacer, además te he llamado porque tengo buenas noticias...
- ¿De verdad?, cuéntame...
- Me ha llamado mi colega, el abogado de tu marido... saben que no tienen nada que hacer si planteamos una separación por adulterio... y nos proponen una separación de mutuo acuerdo...
- ¿Y eso qué quiere decir?
- En la práctica, que pongamos nuestras condiciones y que no tienen más remedio que aceptarlas.
- Ya sabes que yo no quiero aprovecharme...
- Tu harás lo que yo te diga... Mira, vamos a pedir el chalet de Rivas y para él el piso pequeño y el apartamento de Gandía..
- ¿El apartamento es para él..?
- Bueno, podíamos poner que te reservas el derecho de utilizarlo dos meses al año...
- A elegir...
- Sí, a elegir cada año... El coche grande para él y el pequeño para tí, pero te tiene que compensar con tres millones de pesetas....El dinero restante, a medias, claro está...
- Claro...
- Y ahora viene lo más delicado... Tu 25% de las acciones tiene un valor relativo... porque si ellos quieren, dejan morir la empresa , montan otra y tú te quedas sin nada...
- ¿Y qué podemos hacer?
- Yo he pensado que podríamos conseguir un acuerdo, con la aceptación formal también de los otros socios en el que tú te comprometes a mantener las acciones y a cambio ellos se comprometen a pagarte 3.000 Euros al mes, con el incremento anual del IPC, en concepto de contrato laboral como asesora, con una claúsula de rescisión de contrato de 200.000 euros. Luego, es problema de ellos liquidar estas cantidades a tu marido... que tendrá, además, que aportar otros 1.000 Euros mensuales en concepto de manutención de sus hijos... ¿Qué te parece..?
- A mi me parece bien... pero cómo podemos garantizar que ellos van a cumplir...
- No te preocupes... yo me encargo de redactar los documentos pertinentes...
Una semana después se entrevistaba Jose con su abogado para conocer las propuestas que había recibido de la abogada de su mujer.
- ¿A tí, como abogado, ¿qué te parece?
- Normal... podríamos oponernos a los dos meses de utilización del apartamento de Gandía... pero pienso que no merece la pena... lo que tienes que plantear en la empresa es el tema del contrato laboral y la claúsula de rescisión, etc, etc...personalmente creo que se han pasado un poco al plantear las cifras...
- ¿Un poco...? Eso es una barbaridad... Lo de los 3.000 euros al mes, no me parece mal... pero no como remuneración a un contrato laboral y, por tanto, nada de claúsulas de rescisión... incluso los mil euros de manutención se me hace poco... porque, tengo una curiosidad...los hijos...¿son, también, bienes gananciales...?

domingo, 11 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".6

Capítulo V: Habla con mi abogada.


Habían pasado dieciocho días. Matilde no había vuelto a la Oficina. Si en un principio fue difícil para Jose explicar a sus socios, de una forma medianamente convincente, la inverosímil huida del Parador, en estos días se le habían agotado las excusas para justificar el abandono del trabajo de su mujer.
En casa la situación no era mejor. Su hijo encontró la justificación ideal para caer en una profunda depresión que le impidió presentarse a los últimos cinco exámenes del curso, con lo que evitó cosechar cinco suspensos más. Margaritina no dudó ni un momento aliarse con su madre y cada vez que se cruzaba con su padre miraba de forma patente hacia otro lado para no dirigirle la palabra. Los tres primeros días habían dormido en la misma cama. Aquello sí que era todo un ejercicio de equilibrios para conseguir no rozarse, sobre todo porque el colchón, con el peso de ambos, ya había cedido lo suficiente para formar una depresión central donde, inevitablemente rodaban si no permanecían fuertemente asidos a los respectivos bordes. Al tercer día de no pegar el ojo, Matilde se negó a que siguiese durmiendo en su dormitorio, sacó del armario todos sus trajes, sus camisas y su ropa interior y los trasladó al armario del cuarto de invitados donde Jose no tuvo más remedio que dormir desde aquel mismo día.
En todo este tiempo le había dirigido la palabra una sola vez:
- Si quieres comer, te lo haces tú... Ah, y la ropa que te la lave tu madre o la llevas a una lavandería...
Aunque nunca había sido muy dado a tomar decisiones y siempre había necesitado el último empuje de alguien para decidirse, en esta ocasión no tuvo más remedio que asumir la responsabilidad de informar él mismo de la situación.
- Manolo, tengo que hablar contigo.
Pasaron a su despacho y cerraron la puerta, con lo que todo el personal de la Oficina, incluida Adela, afinaron disimuladamente el oido, para ver si lograban oir algo.
- Matilde y yo nos vamos a separar.
- ¡Hombre, nunca será para tanto... me figuro que, todavía, habrá remedio.
- No..., no creo que ya sea posible...
- Entonces lo del Parador... ¿Se puede saber lo que pasó en realidad...? Por que lo de la llamada de la niña y que no quisisteis molestarnos... era un cuento,¿ verdad?
En la estrategia que había preparado no se contemplaba la posibilidad de bajar a los detalles de lo que realmente había ocurrido.
- Efectivamente... pues nada... cosas de mujeres... que se ponen histéricas...Y todo porque me sacó que en alguna ocasión había tenido alguna aventurilla...
- Pareces memo... ¿no sabes que eso hay que negarlo siempre...?
- Si ya lo sé... pero el vino, el anis... los güisquis... no sé... que me cogió en un día tonto... El caso es que se ha emperrado en que quiere el divorcio y como es más terca que una mula, mucho me temo que no se le pueda hacer cambiar de opinión.
- Pues eso sí que puede ocasionarnos problemas en la empresa.
- Por eso te lo he querido comentar a tí el primero.
- Ella tiene el 25% de las acciones ¿no?
- Sí, pero con eso no puede hacer nada... siempre que nosotros estemos de acuerdo.
- Y siempre que Adela no se ponga de su lado... claro.
- ¿Qué pasa, que vosotros también teneis problemas?
- No, no, pero nunca se sabe, tal y como ahora están las mujeres...
- Podríamos hablar con Adela, al fin y al cabo ella es abogada.
- No, es mejor que, antes de nada, consultes con un abogado experto en temas de separación... espera... tengo aquí en la agenda el nombre de uno que me dijeron que era muy bueno...aquí está... toma nota...Jesús Castillo, teléfono 91.456.00.90... llámale cuanto antes, que con las cosas de comer no se juega...
- Hoy mismo le llamo.
- Oye... que si podemos hacer algo Adela y yo... para eso están los amigos...
- Ya lo sé.... muchas gracias... díselo tu a Adela... a lo mejor ella...
El segundo paso era informar a sus padres. Estaban algo mayores y sabía que les iba a afectar mucho la noticia, pero prefería que la conociesen directamente por él. Llamó por teléfono a su madre para decirle que iba a comer con ellos.
La intuición de madre le decía que algo debía de pasar porque era la primera vez en veinte años que su hijo le llamaba para ir él solo a comer en un día de diario. Así que antes de servir el segundo plato le preguntó abiertamente:
- Algo pasa,¿ verdad?, hijo.
- Sí, mamá... que Matilde y yo estamos pensando en separarnos...
- ¡Qué disgusto..! ya sabía yo que algo no iba bien... pero, ¿qué ha pasado?
- Pues pasar, pasar... no ha pasado nada... que Matilde está con la menopausia... está que no hay quien la aguante... y además no deja vivir a los que estamos a su alrededor...
- Vamos, hijo... ya sabes lo que yo pienso de ella... siempre ha sido una niña consentida y una nulidad para su casa... pero eso era así desde hace veinte años... no me vayas a decir tú que no te has dado cuenta hasta ahora..
El señor Pepe, o sea, don José Federico, es decir, su padre, era un mero espectador. Desde que se había jubilado sólo hablaba lo imprescindible para pedir lo que necesitaba, y es que, como él decía, bastante había hablado durante toda su vida para dar palique a las clientas. No obstante, haciendo una excepción, puntualizó:
- O sea, que toda la culpa la tiene ella... tú, un santo... y ahora un martir...
- Bueno, papá, yo no soy un santo... es posible que me haya corrido alguna juerga que otra...pero nada serio... eso ya lo hacía cuando era soltero, ella lo sabía y se casó conmigo...
Asunción había hecho mentalmente un rápido análisis de la situación y su instinto maternal captó inmediatamente por dónde podrian venir los problemas.
- Y mis niños, ¿lo saben ya?... ¿cómo está mi Pepito?
- Sí, mamá, lo saben ya... y Pepito está mal... tú le conoces mejor que nadie... no quiere hablar... y ha perdido los últimos exámenes del curso... La niña se ha aliado con su madre y no me dirige la palabra...
Los filetes de ternera con patatas fritas se estaban congelando en los platos, pero ninguno de los tres podían seguir comiendo. La abuela, entre sollozos, no paraba de lamentarse de la situación de sus nietos... principalmente de Pepito, porque ya se sabía que la niña tenía muy mala leche y estaba segura que en el fondo disfrutaba con estas cosas.
- Digo, hijo, que esto no puede quedar así. Tú, aunque no tengas la culpa... que, como dice tu padre, alguna tendrás, le vas a pedir perdón, la vas a prometer que ya no habrá más juergas... que estás dispuesto a hacer todo lo que ella diga... pero, ante todo... teneis que seguir juntos... ¡qué iban a decir las vecinas...!
Por su parte, también Matilde había iniciado la fase de información. La primera en enterarse de lo ocurrido fue, como siempre, su amiga Carmencita, que lamentó sinceramente que su aportación a la estrategia no hubiese tenido los resultados previstos. No obstante, le reiteró que desistiese de tomar medidas drásticas... que era mucho mejor aceptar el "status" y aprovecharse de las circunstancias... que un marido con mala conciencia era el marido más condescendiente... y que si necesitaba "jaleo" y no quería saber nada de su marido... ella le proporcionaba toda la materia prima necesaria... y de excelente calidad.
Para informar a sus padres, pensó que era mejor hacerlo directamente y se presentó sin avisar. Sólo estaba su padre, porque Margarita había ido a unas clases de cerámica en la Junta de Distrito. En el fondo se alegró, porque siempre se había entendido mejor con su padre a la hora de hablar cosas serias... Además era menos cotilla que su madre y no le iba a tener que pormenorizar demasiados detalles.
- No sólamente me ha estado engañando durante toda la vida... y no una vez... ¡tuvo la desfachatez de decirme que muchas!... sino que me ha insultado gravemente... se ha reido de mí y me ha despreciado... y eso yo no se lo consiento a nadie...
- Comprendo que ahora estes indignada... pero debíais daros un tiempo, ambos, para reflexionar... Es muy importante la decisión que teneis que tomar y atañe también a otras personas... Pero ya sabes que yo siempre he defendido que cada cual debe ser coherente con su conciencia y si al final decides separarte, sabes que siempre nos tendrás a tu lado...
Cuando se marchó su hija, a Inocente se le humedecieron los ojos porque últimamente, desde la última revisión médica de Margarita, estaba bastante sensiblero, pero se repuso rápidamente y empezó a pensar cómo decírselo a su mujer para que afectase lo menos posible a su delicado corazón.
A Adela la llamó por teléfono a su casa, porque no quería llamar a la oficina y quedaron a tomar café por la tarde. Después de sus confidencias en la piscina del Parador a ella le podía contar todo lo que había ocurrido aquella noche...
- Y me llamó hipopótama y saco de patatas, y ofreció darme una lista con los nombres de todas sus conquistas....¡qué vergüenza! ¡qué humillación!...Eres a la única que me he atrevido a contarle todo lo que ocurrió... ¿Tu crees que no tengo razón ...?
- ¡Qué cerdo... claro que tienes toda la razón del mundo..! La verdad es que tuviste agallas aquella noche y se lo hiciste pasar fatal... a la mañana siguiente, cuando le dijeron en recepción que te habías ido por la noche, no acertaba a dar una explicación coherente a lo ocurrido... pero, desde luego, se merecía eso y mucho más...
- Adela, también te he llamado para que me aconsejes alguna abogada matrimonialista que tu conozcas...
- Sí, me figuraba que me lo ibas a preguntar y te he traido una tarjeta de una compañera de carrera que además de ser muy buena profesional es una excelente persona, se llama Araceli Carrasco y tiene el despacho cerca de la oficina; llámala, le dices que vas de mi parte y ya verás lo bien que te atiende..
Cuando aquella noche, ya tarde, llegó Jose a su casa, Matilde, con mejor aspecto que los últimos días, leía una revista delante de la televisión.
- Matilde, por favor, tenemos que hablar...
- Yo no tengo nada que hablar contigo... para cualquier cosa que quieras...habla con mi abogada.

viernes, 9 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".5

Capítulo IV: Sin remedio.


Matilde ya estaba plenamente convencida de que era necesario luchar para salvar su matrimonio. Incluso era posible que lo de las infidelidades de su Jose no fuesen más que figuraciones suyas. Había descartado a Gloria como adversaria y se dedicó a urdir un plan de seducción para atraer de nuevo a su marido. Tenía que ser sutil para que él no sospechase nada.
El viernes, en la oficina, salió a tomar café con Adela.
- Me han dicho que el Parador de Chinchón está de miedo, y además hay un montón de restaurantes donde se come muy bien...
- Yo también lo había oido... y además está a un paso...
- Me contó mi cuñada que la piscina está muy cuidada y que el jardín es muy romántico...para tomar una copa por la noche...
- Se me está ocurriendo... ¿Qué vais a hacer vosotros este fin de semana?
- ¿Nosotros?,... nada especial.... ¿Estás pensando...?
- ¿ Por qué no? Ahora mismo llamamos a ver si hay habitación...
Cuando volvieron a la oficina, aprovechando que sus maridos no había vuelto aún de una reunión, entraron en el despacho de Manolo, y cerraron la puerta.
- Sí, dos habitaciones para este fin de semana... Bueno, si no es posible... aunque sólo sea para la noche del sábado.... Sí, sí... ¡perfecto! ... a nombre de Remajo, Sociedad Anónima... Sí,... podíamos decir que es una especie de convención... pero sólo dos habitaciones dobles... Muchas gracias... hasta mañana... Ya está...
- A Jose no le gustan las sorpresas... no sé cómo se lo va a tomar...
- No te preocupes... al fin y al cabo, esto se me ha ocurrido a mí... Como a Manolo le encantan estas cosas, si es necesario, él se encargará de convencerle...
Su estrategia le había salido perfecta y su marido no puso ningún inconveniente a la idea de la mujer de su socio...
A Jose le venía bien esto de cambiar de aires, para olvidarse de su "pequeño" desliz... y pensó que la acogedora habitación del Parador sería un buen escenario para "hacer los deberes" de ese mes...
A las doce de la mañana, puntualmente, Manolo tocaba el claxon de su Audi 5 en la puerta del chalet de Rivas de donde, en un par de minutos, salieron su socio y amigo Jose y su esposa Mati, que aparecía exultante, portando una pequeña maleta.
- Jose, pasa tú delante con Manolo; Matilde y yo vamos detrás. - Adela se había bajado del coche y abrió el maletero - Pon aquí la maleta... Hoy Mati, estás guapísima... pero no traes mucho equipaje...
- Ya sabes, lo imprescindible... los cepillos de dientes... un "picardias" y poco más... - bromeó Mati mientras se acomodaba en el coche y guiñaba el ojo a su amiga.
-¡Uy, Jose, cómo vienen las mujeres! Me parece que vamos a tener que hacer horas extras este fin de semana...
El viaje era corto y en poco más de treinta minutos estaban recogiendo las llaves de las habitaciones 15 y 18, en el primer piso, con vistas al jardín, que eran acogedoras, pero que se adivinaba que antes debían haber sido las celdas de los monjes agustinos que habitaron el convento que ahora se había rehabilitado como Parador de Turismo.
Reservaron mesa, para las dos y media, en el comedor "El bodegón" para degustar un típico "cocido de taba" y salieron a dar un paseo por los soportales de la Plaza Mayor. Con la visita a la Iglesia Parroquial, antigua capilla de los Condes, para admirar el cuadro de la Asunción que pintó Francisco de Goya, y hacerse una fotografía en la citarilla de la Plazuela de Palacio desde donde se divisaba una panorámica de todo el pueblo, con el Castillo al fondo, volvieron de nuevo a la plaza para tomar unas "gambas a la gabardina" en el Bar "La Villa".
Aunque el abundante almuerzo podría aconsejar una siesta reparadora, las dos mujeres acordaron bajarse a la piscina para tomar el sol y los maridos prefirieron quedarse tranquilamente en una mesa del claustro tomando un segundo café y un chinchón con hielo.
- ¡Qué envidia me das, Adela, el biquini te sienta muy bien!
- Tú también estas mucho mejor, - mintió - la dieta de las uvas te ha ido muy bien... incluso tienes mucho mejor el cutis...
Lo del cutis era verdad, porque Mati siempre había tenido una piel hidratada que le daba un aspecto más juvenil, pero ni el más fino observador podría apreciar los efectos del régimen que desde hacía dos semanas había iniciado a base de uvas y leche... aunque, bien es verdad, que se lo había saltado en infinidad de ocasiones.
El sopor del rioja mezclado con los garbanzos y el agradable calorcillo de los rayos del sol tamizados por las ramas de un álamo predisponía a las confidencias y pasados los primeros momentos dedicados a las mutuas alabanzas, Matilde se incorporó y preguntó a su amiga a bocajarro:
- ¿Cada cuanto tiempo haceis el amor?
Le cogió tan de improviso la pregunta que no supo reaccionar y le contó la verdad. A partir de ese momento el nivel de sinceridad fue creciendo y ya no sólo hablaron de frecuencia, sino de calidad, métodos y posturas... para terminar con sueños eróticos y deseos inconfesados.
Aunque se conocian desde hacía muchos años nunca pensaron ninguna de las dos que podrian hablar con tanta naturalidad de estos asuntos... y durante tanto tiempo, porque cuando quisieron darse cuenta, una señorita muy mona, que era la socorrista, les informó que eran las ocho de la tarde, que se podían quedar todo el tiempo que quisieran en el recinto, pero que ya no se podían bañar.
Cuando subían a sus habitaciones se encontraron con sus hombres que después de agotar los temas de fútbol, de toros y de mujeres... habían terminado haciendo un miniconsejo de administración y estaban ahora con el plan táctico de la empresa para el segundo semestre del año. Ninguno de los dos intuyó la verdadera causa del arrebato que se podía observar en la cara de sus mujeres y pensaron que sería porque se habían expuesto demasiado al sol.
- Vamos a darnos una ducha... ¡que tenemos un calor...!
- ¡Sí, sí que estamos calientes..! - dijo, casi al oido, Adela a su amiga.
Matilde, debajo del chorro de agua casi fria, iba notando que todo su cuerpo se iba normalizando y decidió pensar en otras cosas para tranquilizarse... porque era mejor dejar la "bacanal" para la noche...
- ¿ Te has dado cuenta de lo bien que les sienta Chinchón a estas mujeres?
Efectivamente, las dos tenían un "algo" que les hacía estar radiantes y como que sus mentes estaban ausentes del plato de jamón ibérico, de las patatas al "revolcòn" y de la merluza a la romana que Isidoro, el amable maitre, les había recomendado en el Restaurante de la Balconada, y que realmente estaban pensando en otra cosa...
- A mí estas patatas... me gustan... lo del "revolcón" es un hallazgo...
- Porque hemos comido el cocido y es por la noche... pero a mí... como unos huevos fritos con chorizo...
- A mi marido, en cambio, lo que más le gustan son las almejas...
- ¿A la marinera?
- No, al natural...
Las natillas con arrope y unas copas de limoncillo, obsequio de la casa, precedieron a la nota que les presentaba el camarero mientras el reloj de la torre cercana desgranaba lentamente doce campanadas...
- Nos tomamos una copa en el jardín y nos vamos a dormir...
- Déjate de copas, que no hemos dormido siesta y estoy muy cansada...
Afortunadamente para Matilde, no hubo opción a la copa porque, cuando llegaron al Parador, les informaron que el bar cerraba a las doce, con lo que los dos matrimonios recogieron las llaves de sus habitaciones y se dirigieron al primer piso.
- Mañana nos vemos en el comerdor, para el desayuno...
- Que paseis buena noche...
- A ver qué vais a hacer, que estamos en un convento...
Mientras Matilde entraba en el baño con un pequeño neceser, Jose se desnudó, se puso la camisa del pijama y se metió en la cama. Las cañas del aperitivo, el rioja de la comida, el anís, los tres güisquis de la sobremesa, el ribera del Duero de la cena y las dos copas de limoncillo hubiesen tumbado a cualquiera menos acostumbrado al alcohol, no obstante, a él también le empezaban a hacer efecto y aunque se había mentalizado a que esa noche debía cumplir con su débito marital, la tibia brisa que entraba por la ventana entreabierta era una invitación a dejarse llevar por el placentero sopor que estaba invadiendo todo su cuerpo.
El espejo del lavabo reflejaba la exuberante figura de mujer que hacía recordar a una de las gracias de Rubens, apenas velada por las sutiles transparencias de un minúsculo camisón que, según le había comentado la amiga de su amiga, era lo más sugerente que, ahora, se podía comprar en Paris. Lo complementaba una braguita de encaje... y unas gotas de esencia de sépalos de "la flor del paraiso" que había comprado en la medina de Túnez el verano pasado, y que se aplicó cuidadosamente en las partes más íntimas y recónditas de su cuerpo.
Abrió cuidadosamente la puerta del aseo para escenificar su aparición. Tan solo estaba encendida una de las lámparas de la mesilla de noche y el reflejo de la alfombra tamizaba la luz de un color púrpura que acentuaba la sensualidad de la figura. No apagó la luz del aseo para que el contraluz perfilase las lineas de su cuerpo... En el hilo musical sonaba, tenue, un vals de Tchaikovsky...
No habría tardado más de diez minutos... pero su marido, tumbado sobre la cama y con cara de fraile satisfecho, se había abandonado en los brazos de morfeo...
- ¡Eh... Jose.... despierta...!, susurró Mati.
Tuvo que repetirlo tres veces, aumentando el volumen progresivamente.
- ¿Si...? ¿Cómo....? ¿Eh...?
Se incorporó en la cama... primero abrió unos ojos como platos... después se los restregó con la punta de los dedos... luego se quedó inmóvil... por último fué apareciendo una especie de sonrisa en su rostro mientras se le inflaban los mofletes... y una sonora carcajada retumbó en las ancestrales piedras, de lo que había sido una celda monacal, más acostumbradas a los rezos de los frailes....
-Pero, ¿qué te pasa..?
- No, nada.... es que.... ja...ja....ja....
La tos se le mezclaba con una risa que se volvió histérica...
- Jose, no me asustes... te vas a poner malo.... ¿ qué te pasa, por favor...?
- No... si es que.... ja...ja... si es que.... con esta música... al verte aparecer....ja...ja... con ese camisón.... ja... ja... me has recordado.... ja..ja...a la hipopótama de la película Fantasía..... ja...ja...
Mientras el cerdo de su marido se revolcaba en la cama, se vió a ella misma, allí en el centro de la habitación... con aquel ridículo camisoncito transparente que sólo la imbécil de su amiga Carmencita le podía haber animado a comprarse...puede que estuvise un poco rellenita... bueno... gorda... pero llamarla ¡hipopótama!.. Cogió la blusa que antes había dejado sobre una silla, se la puso por encima tratando de taparse un poco y se dejó caer sobre el suelo... se sentía ofendida, mancillada, humillada... sucia y deforme... y un llanto silencioso, como nunca en su vida le había pasado, se fue apoderando de todo su ser...
-¡Por Dios, Matilde, no te ofendas.. sólo era una broma...¡Perdóname...! Estás preciosa.... Venga... no seas tonta...
- ¡No se te ocurra tocarme...! ¡ Cerdo...!
- Mati, por favor...
- Te he dicho que no se te ocurra tocarme... - y se levantó como por un resorte - No tienes ninguna sensibilidad...ni educación... aunque no sé por que me extraño.... ¿qué se puede esperar del hijo de una verdulera arrastrada..?
- Matilde... no te metas con mi madre...
- ¿ Qué vas a hacer, si no... pegarme..? ¡Anda, valiente... a eso sí puede que te atrevas... ¡Tu madre es una verdulera y tu padre un cretino... y tú...un cabrón, hijo de puta!
- Vale, ya... vamos a dejarlo...
- Con que vamos a dejarlo... sí, ¡vamos a dejarlo... pero para siempre..!
- No digas nada, que te estás poniendo histérica y luego te vas a arrepentir...
-¿Yo histérica...? ¿ Yo histérica...? y tu un grasiento cerdo impresentable ... que sólo en pensar que me vas a tocar, me dan naúseas... No me explico cómo algunas pueden dejar que las toques... como no sea porque las pagas....
- Mira mona, ¡hasta aquí hemos llegado..! siempre has sido una inútil y una niñata consentida que nunca ha servido para nada... Hasta mi madre ha tenido que criarte a tus hijos porque de lo único que te has preocupado siempre es de ponerte a régimen para llegar a convertirte en lo que ahora eres:¡una hipopótama!
- Yo seré una hipopótama... pero tu eres un maricón impotente... que ya no se te levanta ni con un kilo de viagra...
- Eso es contigo... que pareces un saco de patatas... hay muchas que pueden atestiguar lo contrario... si quieres te hago una lista...
- Estaba segura... estaba segura que siempre me has engañado... eres un cabrón...
Se encerró en el cuarto de aseo..., durante más de una hora estuvo sollozando a oscuras... en el silencio de la noche le pareció empezar a oir unos resoplidos que pronto se convirtieron en sonoros ronquidos.
- A ese cerdo pronto se le ha pasado el disgusto - pensó - pues se va a enterar...
Encendió la luz, se lavó la cara, se dió un poco de maquillaje para disimular la hinchazón de los ojos, se vistió, cogió el monedero y el móvil, se puso las gafas de sol y salió de la habitación sin hacer ruido... el cerdo seguía resoplando.
- Señora, ¿le pasa algo?
- No, nada... ¿Sería posible conseguir un taxi a estas horas?
- Espere un momento, voy a ver si hay libre alguno de aquí.
- Si tiene que llamar a Madrid, hágalo... yo espero.
- Si, es de la recepción del Parador..., sí de aquí de Chinchón... Señora, ¿ dónde quiere ir...?
- A Rivas Vaciamadrid.
- Es una señora que quiere ir a Rivas... sí ahora mismo... de acuerdo... yo se lo digo... Señora, me dice que le tiene que cobrar también la vuelta..
- No hay problema.
- Que vale... hasta ahora.
Hacía una noche espléndida. Eran las dos y media de la mañana y Matilde salió a la puerta del Parador a esperar el taxi. Una ráfaga de aire fresco le alivió la congestión que le subía hasta la cabeza.
Durante los veinte minutos que tardó en llegar el coche sólo un pensamiento se repetía machaconamente:
- Esto sí que ya no tiene remedio.

miércoles, 7 de julio de 2010

LA BODA II "EL DESENLACE".4

Capítulo III: Lo primero, es antes.


- Vamos por orden, Mati; primero te tranquilizas, luego comemos, luego te cuento mi aventura de ayer y después estudiamos esas coincidencias que te hacen sospechar.
Tranquilizarse, no se tranquilizó. Comer... sí; comer sí comió y bastante más de lo que hacía últimamente... una ensalada, chipirones en su tinta, un filete y un buen trozo de tarta. Después escuchó a su amiga la descripción explícita de la potencia de su nuevo ligue y de sus habilidades amatorias, hasta concluir, como era su costumbre, en afirmar que era la mejor experiencia sexual de toda su vida.
- ¡Seis veces..!, y sin Viagra...
Mati rompió a llorar; lo que a Carmencita no le afectó demasiado, porque era sobradamente conocida su facilidad para iniciar sus ya célebres llantinas... No obstante, se puso seria, abandonó la cara de ensimismamiento que se le había quedado recordando su aventura poliorgásmica y acarició la mano de su amiga...
- Vamos, Mati, yo creo que exageras. Cuéntame cuales son esos indicios que tanto daño te están haciendo.
Matilde narró, con voz entrecortada, su versión de todo lo ocurrido la tarde anterior y durante esa misma mañana...
- Vamos a ver si te he entendido... Estas preocupada porque has llamado a la Oficina y se ha puesto la Secretaria y te ha dicho que tu marido se había ido con su socio... Después tu socio te ha llamado preguntando por tu marido, porque, según él, se habían separado para atender otro asunto ... Después tu marido estaba un poco raro y se ha quedado viendo una película de suspense y no te ha dado una palmadita en el culo para despedirte... y hoy la Secretaria ha pasado a su despacho seis veces y su estancia más larga ha sido de un minuto y dieciseis segundos... Mira, guapa, aunque sea verdad que esa niña no lleva ropa interior, en un minuto y dieciseis segundos ni Superman es capaz de echarle un polvo...
- ¡Qué bestia eres!... Tu no me entiendes... Hay cosas que una mujer capta... puede ser el tono de voz... una mirada que no se mantiene... no sé, pero yo estoy segura que mi marido me engaña con la secretaria...
- Y tiene que ser, precisamente, con la secretaria... ¿Tu crees que Jose te ha sido fiel desde que os casasteis?
- Mujer, no puedo estar segura... posiblemente me haya engañado, pero como antes siempre estaba dispuesto a... ya sabes...pero ahora con una vez al mes... y gracias...
- Ah, vamos, era eso... Pero, tú ¿se lo pides alguna vez?
- Pedirselo, pedirselo... no. Pero anoche, por ejemplo, le dije, insinuante, que me iba a la cama... y antes eso era suficiente...
- Bonita, tu no tienes ni idea... Mira, los hombres, con el tiempo, se vuelven un poco "sordos" y no captan insinuaciones sutiles... Hay que decírselo más alto y más claro para que no haya malos entendidos... Por cierto, ¿cuanto hace que no te compras un camisón sugerente?
- No sé, posiblemente desde hace diez años que hicimos el crucero... y ya me está pequeño...
- Y seguro que por las noches te pones unos "skijamas" preciosos que realzan... tus michelines..., perdóname, cariño, pero tienes que aprender; porque con eso consigues que realmente sea un milagro que una vez al mes tu pobre marido se llegue a entonar...
- Tampoco él se cuida... Porque, además, cuando pasan los primeros años de atracción lo que queda es el cariño, la amistad, la comprensión...
- ¡Y un cuerno!... bueno, o dos... Mira, el cariño también se lo dan sus padres y sus hijos, la amistad la encuentra en los colegas de toda la vida, la comprensión la tiene en sus amigotes...incluso en cualquier club de alterne se puede conseguir un sucedáneo de comprensión...Cuando termina la pasión de la atracción, tiene que quedar la complicidad, el juego, un poquito de picardía...en fin, cualquier cosas que sea capaz de contrarrestar el enemigo número uno de la pareja: el aburrimiento
- Pues, desde luego, creo que nosotros ya hemos llegado tarde... porque es posible que si tuviese que definir nuestro matrimonio con una sola palabra esa iba a ser, precisamente, aburrimiento.... Así que, posiblemente, lo mejor que podía hacer es separarme...
-¡Tú eres imbécil, eso es lo último! Aunque fuese cierto que él te engaña, ¿ qué ibas a conseguir separándote?... Lo primero tendrías que dejar la Empresa y estar supeditada a la pensión que él te pasase... porque encontrar ahora un trabajo... después aguantar a tus hijos - que te los tendrias que quedar tu - y que se iban a aprovechar de las circunstancias para conseguir todos sus caprichos... y por último perder a la mayoría de los amigos...
- Siempre sería mejor que aguantar una situación de vejación y menosprecio, teniendo que poner a diario la comida a un hombre que sabes que está con otra mujer...
Matilde había adoptado el tono melodramático que tan buenos resultados le daba generalmente. Incluso había terminado la frase apoyando el antebrazo derecho en la frente, en una postura que había visto a la protagonista de la Dama de las Camelias y que reforzaba la fuerza de sus palabras.
- Venga, nena, que no estamos en el teatro. Por mí, puedes hacer lo que quieras, pero yo en tu lugar ponía en práctica lo que siempre me ha dicho mi madre: Lo primero, es antes.
- ¿Y qué quieres decir con eso?
- Pues eso, que lo primero es conseguir salvar lo que tienes. Que no puedes tirar por la borda toda una vida... Que para renunciar... tiempo hay.
- Entonces, ¿me estas diciendo que continúe como si no hubiese pasado nada?
- Es que yo creo que no ha pasado nada... todavía. Pero, no, lo que yo te digo es todo lo contrario. Es que empieces a actuar como si, de verdad, lo hubiese pasado. Que tomes la iniciativa para cambiar el rumbo de vuestro matrimonio... que, a este paso, va derecho al fracaso...
- O sea, que después de que es él quien me engaña, tengo que ser yo quien me esfuerce en hacerle feliz...
- Por mí puedes hacer lo que quieras...por mí, te puedo presentar a varios de mis "amigos"... Incluso esto sería mejor que cruzarse de brazos y no hacer nada...
- No, si puede que tengas razón... ¿ y que tendría que hacer...?
- Lo primero de todo pagas tú la comida que para eso me estás dando la tarde, después nos vamos directamente a la lencería de una amiga mía porque, ahora, lo más urgente es renovar toda tu ropa interior... Me figuro que te habrás traido la visa oro...
- ¿Tu crees que es necesario?
- Déjame a mí, que yo, de esto, soy una experta.
Dos horas más tarde estaba firmando el recibo del datáfono: 675,84 Euros.
- Todo lo que se lleva, es lo último que ha venido de París.
Se despidieron las amigas y cada una se montó en su coche. Carmencita, bajando el cristal de su ventanilla, y mientras la mandaba un beso con la mano, le dijo:
- Ya sabes, Matilde, lo primero, es antes..

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SENTIRES. Canta Mª Antonia Moya. Edición remasterizada. 2012. Incluye las canciones siguientes:

AVE MARIA

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LA TARARA

LA TARARA
Canta Maria Antonia Moya. Si quieres escuchar la canción, pincha en la imagen

LOS PELEGRINITOS

LOS PELEGRINITOS
La canción de Lorca, cantada por María Antonia Moya, con imágenes de Lucena (Córdoba) Para escuchar la canción pincha en la imagen.

EN EL CAFÉ DE CHINITAS

EN EL CAFÉ DE CHINITAS
La copla de Lorca, cantada por María Antonia Moya, acompañada a la guitarra por Fernando Miguelañez. 1986. Para escuchar la canción, pinchar en la imagen

VERDE, QUE TE QUIERO VERDE

VERDE, QUE TE QUIERO VERDE
Maria Antonia Moya canta el Romance Sonámbulo de Federico García Lorca. Puedes escucharlo pinchando la imagen.

LOS CUATRO MULEROS.

LOS CUATRO MULEROS.
Canta: María Antonia Moya. 1986.Para escucharlo,pinchar en la imagen.

PERFIDIA

PERFIDIA
Canta Maria Antonia Moya, acompañada a la guitarra por Fernando Miguelañez. Año 1986. Para escuchar la canción, pincha en la imagen.

PASODOBLE DE CHINCHÓN

PASODOBLE DE CHINCHÓN
Letra: L.Lezama - Música: Palazón. Canta: María Antonia Moya. 1987Puedes escucharlo pinchando en la imagen

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"La boda" 1996 -2001. Inédito.Para leer el cuento, pincha en la imagen

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CHINCHÓN MÁGICO
"Chinchón Mágico" 2002. Inédito. Para leer el libro, pincha en la imagen.

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"Los velos de la memoria". Historia del Solar. Edición restringida de 95 ejemplares. Se presentó el 10.1. 2010.

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